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Hecho para Venezuela

Tus vendedores pasan más tiempo llamando a la oficina que vendiendo

Nadie contrata vendedores para que llamen a la oficina. Pero si el catálogo, los precios del día y los descuentos de cada cliente viven en la cabeza de alguien que está en la oficina, esa llamada es obligatoria. Y se repite todo el día.

La respuesta corta: tu vendedor no llama porque sea desorganizado. Llama porque la información que necesita para cerrar la venta no está con él. Cuando el catálogo, la existencia y el descuento del cliente están en su teléfono, la llamada deja de tener sentido.

Las tres preguntas que se repiten todo el día

Si escuchas el teléfono de tu oficina una mañana cualquiera, vas a oir casi siempre las mismas tres:

  • ¿Tienes existencia de esto? Porque el vendedor no quiere prometer lo que no hay.
  • ¿A cómo quedó el precio hoy? Porque la lista que tiene impresa es de la semana pasada.
  • ¿Este cliente tiene diez o quince de descuento? Porque cada cliente negoció lo suyo y eso no está escrito en ningún lado accesible.

Cada consulta se lleva unos cinco minutos entre marcar, esperar que alguien atienda, explicar de qué cliente se trata y anotar la respuesta. Con veinte clientes en la ruta, son cerca de cien minutos al día. Casi dos horas por vendedor, todos los días, que no son de venta.

[IMAGEN ANCHA: vendedor al teléfono frente a un mostrador]

El costo no es solo el tiempo del vendedor

Las dos horas diarias son lo más visible, pero no lo más caro. Alrededor de cada llamada pasan otras cosas:

  • Alguien en la oficina se detiene. La persona que contesta estaba haciendo otra cosa. Cada consulta la interrumpe.
  • El cliente espera parado. La venta se enfría mientras el vendedor averigua. A veces el cliente dice llámame luego, y luego no hay.
  • La respuesta se da de memoria. Cuando hay apuro, el descuento se contesta de cabeza. Si sale mal, el margen se descubre a fin de mes.
  • Se vende lo que no hay. Si la existencia se consulta a ojo, el pedido entra igual y el problema aparece en despacho.

¿No se arregla mandando la lista de precios por WhatsApp cada mañana?

Es la solución que casi todos aplican, y tiene tres huecos. El primero: la lista queda vieja apenas cambia un precio. El segundo: no dice existencia, así que la llamada por stock sigue. El tercero, y el peor: no incluye los descuentos por cliente, porque esos son distintos para cada uno y no se pueden mandar en un archivo general.

La lista diaria resuelve una de las tres preguntas. Las otras dos siguen entrando por teléfono.

Qué necesita tener el vendedor en el teléfono

Para que la llamada deje de ser necesaria, el vendedor necesita cuatro cosas a la vista mientras está con el cliente:

  1. Catálogo con precio vigente, actualizado desde la oficina sin reenviar nada.
  2. Existencia, para no prometer lo que no hay.
  3. El descuento de ese cliente, aplicado solo al elegir el cliente.
  4. El estado de cuenta, para saber si tiene facturas vencidas antes de cerrar.

Con eso, el vendedor arma el pedido delante del cliente, se lo muestra y lo envía. La conversación con la oficina pasa de ser una consulta a ser una notificación.

[CAPTURA: app de vendedor con el catálogo abierto, precio y existencia visibles]

¿Y si mis vendedores se resisten?

Vale la pena decirlo porque es lo que más frena a los dueños: en la práctica, la resistencia casi nunca aparece donde se espera.

Al vendedor las llamadas también le estorban. Le hacen perder el hilo con el cliente, lo dejan esperando y a veces le tumban la venta. Cuando prueba una herramienta que le contesta al instante, no la vive como control, la vive como alivio.

Lo que vemos con frecuencia es esto: el dueño empieza con dos vendedores por precaución, y a las dos semanas son los otros vendedores los que preguntan cuándo les toca.

Cómo lo resuelve Adkiero

En Adkiero el vendedor abre el catálogo en su teléfono y ve el precio actualizado y la existencia. Al elegir al cliente, el descuento que ese cliente tiene negociado se aplica solo, sin cálculos a mano. Toma el pedido delante del cliente y lo envía; entra al panel de la oficina al instante.

Además, cada vendedor ve en su propia app cuánto lleva vendido, qué tiene pendiente por cobrar y cuándo visitó por última vez a cada cliente. Es una herramienta para él, no solo un tablero para ti.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas llamadas de estas entran a una oficina al día?

Depende del tamaño del equipo, pero la cuenta es sencilla de hacer en tu caso: multiplica los vendedores en calle por los clientes que visita cada uno, y calcula unos cinco minutos por consulta.

¿Sirve si mis precios cambian varias veces por semana?

Es justamente el caso donde más se nota. Mientras más cambian los precios, más rápido se vence una lista impresa o enviada por WhatsApp, y más llamadas genera.

¿Puedo empezar con parte del equipo?

Sí, y es lo que recomendamos. Dos vendedores durante dos semanas te dan una comparación real contra el resto del equipo, con tus productos y tus clientes.

¿Cuántas de esas llamadas entran a tu oficina cada día? Si la cuenta te incomodó, crea tu cuenta gratis o escríbenos y te lo mostramos con tu catálogo.

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